miércoles, 23 de septiembre de 2015

Amor a la distancia

Querida amiga:
                      no te quedes con las ganas de saber qué te pasa a vos con una relación a la distancia. En lo personal, comentaré algunos aspectos que hacen de este vínculo, magia.
Escribo después de una despedida. La segunda. 
En las despedidas, una se despide de veras. Una, lamentablemente, piensa: "No sé cuándo nos veremos". Sabemos que si queremos algo, vamos por ello. Con lo cual, para soportar las despedidas hay que ser paciente o mentirosa. Creo que estoy aprendiendo a ser lo primero. Después de las despedidas, dejo al tiempo resolver mis dudas. Dejo que hablé por sí mismo. Y que me diga si no me aguanto más y me tomo un avión o si puedo calmarme y disfrutar de la vida que tiene mucho, pero realmente mucho para ofrecer.
No quiero dar detalles de mi relación a la distancia ni el tipo de cariño o afecto que me une a esa persona, única para mí en este momento en que escribo... simplemente dejar en el universo virtual una partícula de todo lo increíblemente bello que he vivido estas semanas, con él.
Si leés este post, y dudás por la distancia, aconsejo animarse a vivir y disfrutar de la belleza de un amor sincero, genuino, pleno como lo da este tipo de encuentros sumamente esperados.
Saludos a todas.

Pd. Disculpen este post tan en modo femenino.
Besos.
V.

martes, 27 de enero de 2015

Miss Universo de Colombia

Como sabrán, recientemente se ha llevado a cabo una nueva edición de la ceremonia consagratoria de la Miss Universo. Este evento tiene la particularidad de destacar la belleza física de señoritas procedentes de diversos países del mundo. En esta última ocasión, la elegida es la colombiana Paulina Vega.
Los concursos Miss Universo tienen su origen a mediados del siglo XX y, si bien Estados Unidos ha sido el "mecenas" (?) en forjar este competitivo certamen, tal como lo señalan las fuentes de Wikipedia, hoy por hoy, países asiáticos y latinoamericanos son los que mayor interés prestan a la actividad, mientras que, norteamericanos, europeos y africanos poca trascendencia dan al asunto.
Interesante es plantearse, entonces, si el modelo de belleza femenina lleva el signo de la globalización y la cultura de masas desde una visión estadounidense-eurocéntrica.
Es Colombia, luego de Brasil y Venezuela, el tercer país de Latinoamérica que realiza mayor gasto en productos sobre tratamiento de la imagen. Habitualmente, son las marcas que auspician a las "Misses" -sobre todo, Vogue y Avon- las encargadas de financiar sus tratamientos de belleza y cuidado personal, sin embargo,
"cuando las marcas no son las que ponen el dinero en un reinado, lo hacen las propias 'misses'. Vestidos, joyas, zapatos, maquillaje, clases de todo tipo, gimnasios, diseño de sonrisa y hasta el pasaje de amigos y familiares que la acompañan a los eventos de coronación, son un gasto millonario que en la mayoría de los casos corre por cuenta de la participante". 1)
Desde la perspectiva de las concursantes, ese gasto deberá considerarse una inversión. Es que la premiación implica el pago en efectivo de una considerable suma de dólares, además de la posibilidad de fama y trabajo para las jóvenes agraciadas.

¿Quién es Miss Universo? ¿Para quién?
Las políticas del certamen Miss Universo se vieron cuestionadas cuando en la eliminatoria de Miss Canada 2012, Talackova, una concursante transexual, descubrió su condición. El presidente de la Asociación Miss Universo aclaró que, en caso de resultar seleccionada en el certamen nacional, Talackova tendría posibilidades de ser aceptada en el certamen internacional. Pese a lo cual, diversas denuncias han caído sobre el criterio de selección de Donald Trump, presidente de la Asociación Miss Universo. Aparentemente, el hombre pre-seleccionaba a cuatro finalistas mundiales entre las cuales el jurado debía optar, lo cual contradecía el supuesto método de selección computalizada autónoma que realizaba cada uno de sus miembros.
Trump es un neoyorkino empresario, dueño de un imperio inmobiliario en los Estados Unidos. Procedente de un hogar obrero de clase baja, Donald Trump es el modelo mismo del gran Gatsby: exitoso magnate que, tras años de pobreza y sacrificio ha logrado consolidar una posición millonaria a través del american dream. Dueño de inmuebles en la Quita Avenida, Casinos estadounidenses y demás instalaciones para lujo y diversión de la clase noble y alta.

¿Es, entonces, Miss Universo un producto de masas?
Parece ser que sí; que, en consonancia con las instalaciones de los juegos de azar, el cuerpo producido por el mercado de la belleza tiene la función de un bien de cambio y de uso: esto es, objeto que sirve tanto para comercializar como para utilizar.
Así como la avidez por el juego me obliga a gastar más dinero con la ambición de enriquecerme, el deseo por parecernos más y más al modelo de belleza auspiciado en estos certámenes, nos coloca en una relación de dependencia respecto de las marcas que los auspician.







1) http://www.elcolombiano.com/el-millonario-negocio-detras-de-la-corona-de-miss-universo-CC1172985

domingo, 22 de junio de 2014

Arte, trabajo y luz.

Hay una gran verdad instalada en mi cabeza: los trabajos de mis alumnos son brillantes.
Eso es así; por más que traten de ponerle medias tintas. Y ese trabajo, me enorgullece.
Cuando releo el post anterior y descubro insatisfacción, ansiedad y tristeza latentes, me río, pues descubro que, tras mares tormentosos, una instancia de recompensa es posible. En efecto, los resultados -porque se puede hablar en términos de resultados- son positivos.
A menudo me pregunto qué es el éxito. Todos luchan y pelean por él; todos quieren ganar premios, ser los "mejores en". Lamentablemente, es una experiencia que me ha tocado muy de cerca y, a menudo, la vivo como un absurdo. Todos compitiendo por entrar bajo la órbita de la mirada de los críticos, todos juzgando a aquel que se desempeñaba mejor que otro en un hecho estético. Eso es absurdo... Pero ya pasó, y hace tanto. Adiós, trauma. Adiós a la gente exitosa en su soledad, exitosa en su gloria y oro, elementos preciosos y materiales. Adiós, porque te los quitan [gloria y oro] y no sos nada. Nada.
Prefiero ser una persona con heridas a las que cada nueva palabra o cada nueva amistad, cura. Prefiero sentir el calor de la risa y el amor en el cuerpo y en el alma, compartir mi mundo con los que me quieren y protegen, a quienes yo también cuido.
Detesto que me usen. Habla del capitalismo más nefasto.
Debemos pensar en términos de intercambio, quizás, de economía de trueque: te doy algo -amor, una mano, un pan, un abrazo- a cambio de algo idéntico o, al menos, aproximadamente similar.
Detesto la usura... hasta que comprendo la insignificancia de los usureros y su deseo de posesión: objetos, propiedades, gente, dinero. Pero se los quitan y no son nada. Nada. Así que ya no los detesto.
En cambio, los trabajos de mis alumnos son brillantes, con brillo genuino e iluminador; brillo que queremos atrapar en una cajita, para exhibirlo, mostrarlo; con él, dorarnos nuestra propia píldora pero que, sencillamente, es el arte de su creador, su sujeto artista/pensador.
Por suerte, al brillo auténtico nunca nos lo van a quitar.
Luzcámoslo y, sobre todo, agradezcamos tenerlo, porque no todos cuentan con la misma suerte.

jueves, 12 de junio de 2014

no soy poeta

sonido sangrando
siembra notas en el aire
alrededor

piensan ellos que la sombra
es el reflejo de la presencia

pero la miel del vibrar
no conserva recuerdos
sino percepción

no soy poeta

busco hojas rojas
en los senderos marchitos

para incinerarlas y
volverlas suave voz
de natura

y no soy poeta.

viernes, 2 de mayo de 2014

Con ganas de viajar

Partir. Simplemente, para emprender la aventura.
Partir, por la templanza que puede generar la armonía de disfrutar.
Partir, como las aves cuando trazan
su línea oblicua en los horizontes
sin saber a dónde llegarán
mas haciendo figuras en el durante.

Tan sencillo y tan real.
Calendario: este fin de semana está siendo estupendo, pero tiene tantos días que, por momentos, una quisiera llenarlos de actividades y no se anima a dejar el tiempo correr sin más, sólo disfrutando de la tranquilidad y la calma. No, una quiere hacer cosas; tener el tiempo ocupado.
Hubiera sido muy bueno hacer un viaje: vivir aventuras, adentrarse en geografías y universos nuevos. Espero poder hacerlo en vacaciones de invierno, con amigas o sola, pero, sí, partir, con el deseo de recorrer, conocer y encontrarme. No es que me haya perdido, pero... quiero seleccionar una yo provisoria, y explorarla, transitarla, como cuando actuaba y componía personajes. Los vivía, los sentía tan diferentes a mí pero a su vez me completaban. Me animaban. Necesito volver a sentir. Sentir con el corazón, con la piel y los huesos. Con la sonrisa y la mirada.

jueves, 24 de abril de 2014

Hablar

"Como odio a la de lengua. habla habla y nadie le da bola"
 
 
La frase que encabeza este post es un estado de Facebook -textual- de una alumna. Hace referencia a una profesora suya, del área de Lengua y/o Prácticas del Lenguaje, Literatura y afines. Soy yo.
 
 
Entiendo que la clase de Prácticas del Lenguaje puede resultar algo agobiante, por los contenidos teóricos en ella se dictan. Me pregunto cómo dar la materia sin ser la típica profesora que aburre a sus alumnos con lo que explica... Desde ya, no son todos los estudiantes los que se aburren... sin embargo, esa sensación de estar hablando mucho la tuve sucesivas veces mientras daba clases. Acaso porque notaba que había desinteresados y aún así, no podía NO desarrollar algunos aspectos si daba ciertos temas. Mi deseo es que sea comprendida la asignatura y que ellos (mis alumnos) tengan capacidad para reflexionar sobre las cuestiones a destacar en el área. Suelo dar bastante teoría y, también, ejercitaciones prácticas. Quizás ellos esperen que desarrolle menos contenido teórico y sí, más práctico; quizás prefieran una tarea más simple...
Bueno, intentaré hacerlo después del examen, tras evaluar si lo dicho tuvo sustento en los oídos de los receptores o si se convirtió en sonido fónico inarticulado para sus mentes... Me apena por ellos, porque de lo que hablo, sé.
Tarea para mí: replantearme si quiero pasar este año dándoles clases a adolescentes irrespetuosos y desinteresados o si quiero, hablando, escribiendo e interpretando, hacer lo que me gusta y hace feliz.


domingo, 20 de abril de 2014

Sacarse de encima a un pelotudo

Esta entrada será un poco apresurada y por lo tanto, algo desprolija, porque en menos de una hora me encuentro con mi amiga Romi.
Bueno, el pelotudo. Sí. Todas tenemos un pelotudo en el placard. Hay que reconocerlo.
A mí me tocó este año y, afortunadamente, se terminó. Pero, mientras tanto... qué pelotuda.

¿Qué es un pelotudo?
Según la Real Academia Española, hay cuatro acepciones al respecto:
pelotudo, da.
1. adj. vulg. Arg., Chile y Ur. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. U. t. c. s.
2. adj. Ur. Dicho de una persona: Que ha llegado a la adolescencia o a la juventud. U. t. c. s.
3. adj. Ur. Dicho de una cosa: De gran tamaño.
4. adj. vulg. Ur. Lerdo, parsimonioso, irresponsable. U. t. c. s.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
De estas cuatro acepciones, por mi nacionalidad argentina, aplica sólo la primera.
Asimismo, presentaré un parámetro de comparación que nos servirá de atajo para comprender mejor aún su significado.
Entonces, ¿qué diferencias hay entre pelotudo y boludo, argentinismos semánticamente relacionados?
Según Taringa!
Un resumen del boludo:
"El boludo es el que dice boludeces, o hace boludeces pero no sabemos si este individuo es o se hace el boludo. Nos damos cuenta que realmente es un boludo cuando ya pasó el momento de 'gracia' y se convirtió en algo completamente serio y hasta preocupante para el boludo que realmente sufre de boludismo y no se da cuenta que es un boludo el pobre boludo."

Un resumen del pelotudo:
"El pelotudo es un poco más que el boludo. El boludo puede ser un boludo simpático pero el pelotudo puede poner en riesgo la vida de él mismo y hasta incluso de los que están con él.
El pelotudo es la persona que no deja de hacer pelotudeces o hasta nace con el don de pelotudo. Realmente, hay muchos pelotudos y son peligrosos. Un pelotudo se cree gracioso pero realmente es patético y hasta dan ganas de meterle la cabeza en una palangana y ahogarlo por pelotudo". Esto último, me parece un tanto violento...

ALGUNAS MANERAS DE DIFERENCIAR UN PELOTUDO DE UN BOLUDO EN ORACIONES:
- Q HACES BOLUDO ? ... QUÉ HACES PELOTUDO ???!! 
-MIRÁ ESE BOLUDO ! ... MIRÁ LO Q HACÉS PELOTUDO   !!
JUAN ES UN BOLUDO ! ... NAA JUAN ES PELOTUUUUDO !! 
Podría exponer, a modo de exempla, algunas acciones de mi pelotudo en cuestión, pero sería un tanto indiscreto.
Sólo resta decir que terminar una relación con un pelotudo, reconociéndolo como tal, es tan divertido que hasta te dan ganas de dedicarle un post al pobre.


domingo, 25 de agosto de 2013

Una fruta: el calafate.

Fue a visitarlo porque soñó que le curaría el resfrío con un té caliente.
Llevaba el bolso lleno de libros y de sabores del sur. Ya le habían dicho que el calafate la regresaría a Tierra del Fuego, entonces ella probó.
Había vuelto allí por dos razones: la biblioteca popular y la cárcel.
De pronto, frente a la biblioteca. La misma fachada rosa y lila predecía su elección literaria; adivinaba que se robaría a Pizarnik, esta vez, sin que la descubrieran. Eligió el mismo libro que aquella otra vez había leído sentada en la sala de la biblioteca color infancia. El mismo libro que luego querría retirar y, sin embargo, las escrutadoras bibliotecarias le exigirían un carnet de socio que ella pretendió haber olvidado. "La mentira tiene patas cortas", le había dicho la señora con cara de maestra escolar que comandaba el recinto como gendarme de frontera. Ella pidió permiso para usar la sala un rato más y para leer otro libro: permisos concedidos. Aprovechó un momento de distracción de las doñas y con todo el coraje e impunidad que había acumulado en sus diecisiete años de existencia, mandó el ejemplar de prosa completa al bolso verde y rojo que llevaba por entonces. "Mala suerte", dijo una. Vigilancia y castigo en los gendarmes pedagógicos de Ushuaia.
Pero, esta vez no fallaría, esta vez, Pizarnik iría con ella. Recordaba la visita anterior a esa provincia y recordaba las influencias de un fantasma que vio en cera. Creía en la sugerencia del fantasma, por lo tanto, tomó el libro cuando supo dónde estaba y se fue caminando, sin prisa, por la calle. Los gendarmes ya no podrían detenerla porque en el fondo, necesitaban un acontecimiento eclipse en sus vidas. Algo que las pusiera en jaque sin importar la resolución.
Verdaderamente feliz se dirigía a ver a su fantasma de cera. Antes de entrar, contempló el edificio donde éste se encontraba y recordó a los turistas que hacían fila delante suyo unos años antes. Finalmente, ingresó al presidio. Azul marino, pasillo, pasillo, pasillo. Esta vez no quiso saludar a Ricardo Rojas; sabía que lo vería por muchos años más. Tampoco se acercó demasiado al Petiso Orejudo porque ella quería matar algún que otro niño en sus ficciones y la realidad es que no aceptaba que la comparasen. Fue derecho a Simón porque le gustaban por entonces las barbas y más le gustan ahora que es mujer. Lo miró y lo besó en la boca con sus labios sabor calafate. Quería que le secara los pies de nieve y que le curase el resfrío.

martes, 21 de mayo de 2013

Ejercicio para actriz*

Lo esperé. Mierda que lo esperé.
Hasta que un día, me di cuenta que no iba a llegar o me harté, lo cual es lo mismo. Y empecé a caminar… y caminé.
No sabía hacia dónde iban mis pasos, pero recorrí un poco los barrios de otras épocas.
Fui por Escalada y dije, “Wow, mirá la casa de Pochi, tan grande que me parecía de chica y ahora la veo tan menor, tan ínfima. ¿Qué será de Pochi?”. Bueno, sí, todo eso dije y fui a golpearle la puerta… (pausa) Para mi sorpresa, Pochi ya no vivía más en esa casa. Se había mudado, me dijo una señora gorda, que limpiaba la vereda como si fuera una fuente aceitada… con la misma intensidad y tenacidad. “¿Cómo que Pochi no vive más acá? ¿Y la parra de quién es?” Pochi siempre fue una aficionada a las plantas y a las historias bajo la parra, sobre todo esas historias supersticiosas que producen misterio… esas que se cuentan a fin de año o en festividades religiosas… “La parra ahora es mía”, dijo la vieja. “Yo la podo cada dos meses y extraigo las uvas maduras siempre que sea necesario, para hacer vino patero. ¿Querés probar vino patero de la casa?”  y acepté (toma vino). Honestamente, uno de los mejores vinos que probé en mi vida. Tan consistente, tan borgoña furioso que mis labios inmediatamente recordaron los villancicos bajo la parra: “Il y a longtemps que je t’aime jamais je ne t’oublirai”. Ah, porque a Pochi le gustaba el Francés… todas las historias que contaba y las canciones, las contaba y cantaba en francés. Tenía una facilidad para transmitir las cosas, aunque fueran en otro idioma… se hacía entender perfectamente. Obviamente, sólo ella podía contar como contaba (bebe otro sorbo, disfruta) Ah… este vino. Y yo ni siquiera sé cómo se llama la actual dueña de la casa. Ahora volvió a limpiar la vereda. Creo que esta debe ser una de las pocas casas con vereda del barrio… ¿vivirá sola? Y descubrí que eso no tenía por qué importarme. En todo caso, yo estaba allí para recordar mi pasado… para volver el tiempo atrás y reencontrarme con mi esencia, mi verdadera yo, la de siempre… como no sabía muy bien qué hacer en la casa de Pochi sin Pochi, seguí caminando. Y caminé.
Cuando, sin haberme dado cuenta antes, estaba frente al colegio. Ah… casi muero cuando contemplé el colegio. ¿Cerrado? ¿Completamente cerrado? ¿Qué hay en su lugar ahora? Un edificio vacío, con ramas y yuyos crecidos, paredes despintadas o escritas con aerosol, rejas abiertas, rotas, en señal de intentos de vandalismo… sí, porque cuando cerró, resultó ser tan repentino que hasta las máquinas de la sala de computación quedaron dentro y, como siempre sucede en estos casos, (irónica) alguno se “aviva” y las roba, la revende, se hace unos pesos, se compra un televisor nuevo, ¿no? (se sienta en un escalón de la puerta de entrada al colegio y escribe el piso con una piedrita, ríe y borra) No, no, jajaj, esto sí es volver el tiempo atrás “¿Gastón y Lali?”, nunca volví a ver a ese pibe… y me encantaba… ¡los chocolates! Los chocolates con el poema… ¡por favor! Confieso que no siempre lo entregaba… a veces, con mis amigas, nos comíamos los chocolates y pensábamos a quién le íbamos a dedicar el mensaje que contenían… no sé si había dos o tres destinatarios pero seguro que el mío era el mismo que el de mi amiga. Claro que sí, nos gustaba la misma persona y lo que era mejor, no competíamos (ríe y casi llora). (Pausa) Ahora nos sacamos los ojos por el chico que nos gusta. La primera que lo ve, tiene derecho sobre las demás y si no, traición o antiley. Y las maestras… sí, la maestra de primero, la primera señorita del colegio… ¡qué amor! O los retos… no sólo los de primaria sino los de la adolescencia… ¡fumar en el baño! ¿Es todavía una travesura o hay cosas más desafiantes en la actualidad? Nosotros, fumábamos en todos lados: en el baño, en el aula durante el recreo… jaja, como si no pudiera percibirse el olor a humo… como si los directivos no lo notaran… a veces, una tiende a subestimar al otro y, en su defecto, se encuentra con sanciones de tipo “pierden los recreos durante una semana”, ¡lo cual era una tragedia! ¡pero tragedia en serio! O directamente, te privaban de la clase que te interesaba: esa era una medida disciplinaria muy progre… posta… pasa que éramos pibes estudiosos… pero atorrantes. Nos mandábamos una y nos sacaban la materia que nos daba vuelta la cabeza… genial. En verdad era una pena porque nos quitaba la posibilidad de lucirnos en nuestra disciplina, por lo tanto, una no podía exhibir sus cualidades para las ciencias naturales, por ejemplo, ¡Qué inocentes! ¡No estoy diciendo política, que es realmente provocativa, sino biología! Tratarnos de tontas… sobrarnos… humillarnos… créanme, no hay nada peor.
Pero ya sé lo que es perder… y no me interesa hablar de eso… sólo quiero reencontrarme conmigo misma… sí… y como el colegio estaba tan vacío y me traía a la mente sólo momentos de grupo, seguí caminando por el pasado y…
La casa de él.
Pero…
Ah… ya entiendo… mejor así. Lejos, en el tiempo (tira arena sobre los pasos caminados y avanza, hacia adelante).


*Entrada que debía publicarse el viernes 17/05. Sabrán disculpar.

viernes, 10 de mayo de 2013

Final de partida.

Final de partida, de Samuel Beckett, en Buenos Aires.
Teatro General San Martín.
 
Función presenciada el 09/05 de 2013.
 
Ficha técnica.
Actúan: Alfredo Alcón, Graciela Araujo, Roberto Castro y Joaquín Furriel.
Dirige: Alfredo Alcón.
 
Una obra de Samuel Beckett en la cual, según se dice, el autor exacerba las ideas de su poética ya identificadas -por la critica especializada- en Esperando a Godot (1953). Desde el tema de la imposibilidad de significar hasta la superposición de monólogos, lo cual genera incomunicación, se encuentran presentes en la segunda pieza teatral considerada importante en la producción del irlandés.
Final de partida, escrita en originalmente en francés en 1957 y traducida al inglés por el propio autor, es una obra gris. Ni blanco ni negro, sino, en el tono intermedio: mezclando, como señala el texto, negro con blanco, uniendo opuestos, generando un entrepiso entre el infierno que todos conocemos y el paraíso, accesible a unos pocos: un purgatorio. Metáfora dantesca para representar al hombre en la indeterminación de las referencias, los puntos tanto temporales como cardinales, lo cual daría como resultado una única posibilidad cronotópica: un aquí y ahora que no puede ser más que el presente.
Sorpresivamente para mí (lo digo porque hace años veo puestas de Beckett y, si están bien hechas, siempre me pasa lo mismo), el color gris no opaca a la gente. En todo caso, esa percepción de la obra otorga luz sobre el receptor: el espectador forma parte del teatro en el que las convenciones se resignifican: ¿quién es el actor? ¿cuál es el escenario? Pero, más importante ¿qué es el público? Sujeto, "esto" y muchedumbre. La tercera, así, indiscernible; así, no singularizable desde la enunciación pero, sin embargo, particularmente reconocible en cada interpretación. Cada lector de Beckett y, por extensión, cada espectador, lo entiende de manera diferente. Aquí, en Argentina, es magnífica la recepción que tiene el autor más aclamado del llamado teatro del absurdo. Cada vez es más trabajado, cada vez, más teatristas quieren ser Beckett y los espectadores somos, progresivamente, más beckettianos. Sorpresivamente para mí, el público no paraba de reírse... ¿de qué? Evidentemente, de la desgracia.
Buenos actores en un trabajo meritorio, en una producción muy cuidada: cuidada, al estilo beckettiano, es decir, desprolija pero perfecta.
Imposible mentir en la obra de Beckett.
O sale bien, o no existe.
                                         Alcón y Furriel en Hamm y Clov.                                          

 

viernes, 3 de mayo de 2013

Don Tomás, tango.

Mañana será el primer día, desde que comencé tango, en que faltaré a la clase. Eso se debe a que iremos con mi profesora y compañeras de Francés a la Feria del Libro. Ambas cosas me interesan mucho y me agradan, pero, lógicamente, no podía hacerme presente en ambos sitios. Por lo tanto, como faltaré mañana a mi clase arrabalera, comparto un tango que constantemente resuena en mi repertorio mental y se lo dedico a mi abuelo Tomás, quien estaría orgulloso de verme bailar.


                                 Por una cabeza, letra de Le Pera y voz de Gardel.

¿Y ustedes tienen algún tango favorito?

miércoles, 1 de mayo de 2013

Rueda, corazón.

Bueno, esta entrada será un poco melancólica y romántica a la vez. Disculpas.
El asunto es que tengo palabras que deben ser dichas y leídas; deben llegar a un destinatario por la sencilla razón que no las he podido pronunciar y, como todos saben, es feo quedarse con la palabra en la boca. Deja un sabor amargo.
Resulta que no ando con buena suerte en el amor... viene marchando muy bien mi vida en los aspectos académico y laboral pero de amor, más bien mal, mejor dicho: definitivamente mal (podría escribir esto en un diario íntimo y que nadie lo lea, es cierto; de hecho, es lo que suelo hacer con este tipo de textos. Sin embargo, algo me movía a concretar una fehaciente comunicación: emisión y recepción. Pido, nuevamente, disculpas públicas).
¿Qué pasa? Estoy obsesionada con un chico. Sí, eso es grave, pero peor es enterarse que ahora tiene novia. Un garrón total. No es una gran tragedia porque, de última, hoy puede estar de novio, mañana no... el tema es que las distancias entre él y yo complicaron, en su momento, la continuidad de nuestra relación, además de una serie de situaciones nefastas que vivimos y... sí, en este momento en que lo pienso, estábamos destinados a fracasar. Ahora, él seguramente esté de novio con una vecina o alguien que viva más cerca. Tampoco es que estuviéramos taaaan lejos, pero bueno, él no demostró tener mucha voluntad para sortear las distancias, cosa que me hubiera fascinado. Pero como el amor es más intenso cuando es no correspondido (¿será no correspondido?) yo creo que sufro como una condenada. Ay... esta cabeza mía y sus obsesiones. A veces no entiende que las cosas están yendo por el camino incorrecto. A veces es soberanamente terca y obstinada, incluso en las relaciones amorosas. Quizás sea tiempo de pedirle consejos al corazón, de escuchar estos latidos que palpitan y que, a modo de amor propio, me dicen "Tranquila, linda Vane... Habrá otro. Otro vendrá, otro encontrarás".

viernes, 26 de abril de 2013

De avenidas y jardines.

Macri es un blanco de combate para quienes queremos una sociedad justa y solidaria.
Macri hoy está desalojando y reprimiendo a quienes llevan a cabo los talleres artísticos y de oficios en el Borda, hospital neuropsiquiátrico de la Capital Federal de Buenos Aires.
Genera indignación observar que con tanta violencia se esté privando a los internos del Borda del espacio con el que cuentan para compartir, crecer, realizar actividades creativas entre las paredes tan grises y tristes de un hospital y de un mundo que les dio la espalda.
Sin embargo, la ciencia entiende de razones y dirá que cada uno está en el lugar en que debe estar, no obstante lo cual cabe la pregunta por el límite: ¿es sano reprimir? ¿Es sano moler a palos a alguien enfermo? Por supuesto consideramos que no, dado que nos resulta no sólo inhumano sino propio de un escalofriante abuso de poder. Asimismo, ante semejante acto retrógrado nos remontamos a una reflexión anterior y observamos que en la institución misma está el meollo. Algún tiempo atrás, dijo Foucault respecto del comienzo de la práctica del internamiento, cuando la ingeniería citadina era considerada en relación a la conducta regularizada y normal: "Es así cómo se instituye la función del hospital psiquiátrico del siglo XIX; lugar de diagnóstico y clasificación, rectángulo botánico en el que las especies de las enfermedades son distribuidas en pabellones cuya disposición hace pensar en un vasto huerto" (Foucault: 1996, p.52). Alegre imagen si se observa un terreno fértil y florecido PERO interesante metáfora que explica tantas cosas del gobierno macrista: previa clasificación humana en calidad de especies botánicas, desforestación.
No mucho más para agregar más que reconocer la injusticia y violencia absolutas en un país que pretende ir para adelante. Si ese es el lema del PRO, están errados. Confieso que nunca le creí a esta bazofia de privatizadores... confieso que nunca les creí a los que tienen cemento anquilosado en donde debería haber un cerebro orgánico irrigando savia.
 
Represión en el Hospital Borda, 26/04/2013.

 
Foucault, Michel. La vida de los hombres infames. Buenos Aires: Caronte, 1996.

viernes, 22 de marzo de 2013

Dar el salto.

Volver a escribir, como cuando, tiempo atrás, las cosas resultaban confusas y había que desentrañarlas.
Volver a escribir porque, después de tanta claridad, una fiebre no sólo sintomática sino virtual, pudo favorecer instancias de ininteligibilidad. Hoy, todo marcha en su correcto curso. Todo va bien. Pero me aburro.
Recuerdo que, después de los pasados errores lloraba y me angustiaba como si nunca pudiera resolver tal situación, sin embargo, siempre hubo salidas alternativas a los males y los dolores se zanjearon.
¿Podré animarme a dar el salto?

viernes, 1 de febrero de 2013

Rayuela: Capítulo 7.

En 2013 se cumplen cincuenta años de la publicación de Rayuela (1963), de Julio Cortázar.

7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.




viernes, 25 de enero de 2013

Expectativas: The great Gatsby

A menudo nos encontramos con el deseo de realizar cosas y no nos sentimos lo suficientemente preparados o, en el mejor de los casos, queremos hacer esas cosas pero ello no depende solamente de nosotros sino que, tal vez, haya todo un universo cinematográfico, por ejemplo, que esté trabajando en pos de un futuro y pronto estreno. Entonces, mientras esperamos ese film, hacemos otras cosas para ganar tiempo, para perfeccionarnos, para lo que sea que se relacione con la actividad suma. En cierta forma, algunas acciones son estructurantes u ordenadoras y le dan un sentido (en el mejor uso del término) a nuestra existencia.
¿Qué sucede cuando el estreno no llega? Escribimos sobre las expectativas y afines. 
The great Gatsby (1925), novela de Scott Fiztgerald, autor perteneciente a la denominada Generación Perdida, es un clásico de la literatura estadounidense. Nadie va a decir nada nuevo si mencionamos que dicho texto corresponde al período de la Jazz Age y que ilustra cabalmente el motivo del "sueño americano" en la industria cultural del norte. Sí, industria cultural, que a algunos les suena a insulto pero -hay que decirlo- que resulta ser la forma de abordar con ojo artístico y certero un momento o coyuntura nacional. De hecho, varias producciones de las primeras décadas del siglo XX tomarán las subas y bajas de la Bolsa como telón de fondo de un escenario heterotópico; o, también, los beneficios económicos de la industria bélica, el negocio de armas y uniformes como elemento propiciador y, al mismo tiempo, amenazante del triunfo de las familias. Desde ya, en estas producciones, los protagonistas, rodeados de fama, dinero, humo y amor, suelen encontrar la ruina tras el descubrimiento de un pasado atormentador previo al enriquecimiento súbito.
Una multitud de frases hechas resuenan en nuestras mentes: "Cuanto más te eleves, más bajo caerás", "Todo vuelve en esta vida" o "Cosecharás tu siembra" parecen ser, además de mecanismos lingüísticos de sabiduría popular, un híbrido entre orgullo y religión. Es esta la revancha de los que no ganaron la gloria, de los que esperamos the great thing, dear Gatsby.

viernes, 18 de enero de 2013

Casa rodante

"The home that one leaves is not the same as that to which one returns".
Georges Van Den Abbeele. Travel as metaphor. From Montaigne to Rousseau.
 
Suele considerarse que el viaje es crecimiento. En ocasiones, se escatiman los eufemismos para señalar que, cuando volvemos, somos otros. ¿Es posible ser uno al partir y otro al volver? ¿Es posible establecer el instante o momento del cambio, en términos de Joyce, la gran epifanía?
A menudo me encuentro desafiando la ley de la inmutabilidad espiritual y me propongo cambios. Viajes a sitios exóticos, (leves)exposiciones a lo que, en una ráfaga de verano, llamo la Naturaleza toda. Es el caso de, por ejemplo, campamentos agrestes en algún lugar del sur argentino, escaladas a cimas de cerros andinos altísimos en el mundo del Tahuantinsuyo o nados solitarios en ríos litorales. Sí, tengo algo de la "actitud Alexander Supertramp" -saben que me refiero a la experiencia, luego convertida en film por el director Sean Penn, del joven estadounidense Christopher MacCandless, quien se deslizó hacia las rutas salvajes de América del Norte.
Bueno, el caso es que estos últimos quince días, tuve la oportunidad de habitar una casa rodante. Cierto es que varias comodidades estaban dadas, puesto que dicha casa cuenta con baño eléctrico, aire acondicionado, heladera y microhondas. Sin embargo, el placer estaba en alejarse, es decir que, en lugar de utilizar la ducha y baño propios, nos dirigíamos a los del camping; en lugar de utilizar la batería de electrodomésticos del alegre y cómodo cubículo, tomábamos sombra bajo los árboles, comíamos al natural y armábamos un fuego para las comidas. Repito: el disfrute residía en complicar un poco las cosas, en tener que caminar para abastecerse, trabajar para poner en orden el espacio de hospedaje, organizarse para hacer difícil la insuficiente típica vida de vacaciones playeras.
Podría decir que la casa que uno deja -el oikos, lugar de residencia fija- es aquella a la que uno no quiere volver. Vivir en una casa rodante evidencia el propio uso del participio activo, que, entre otras cuestiones, destaca la no conclusión de la acción, esto es, el progreso indefinido.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Año nuevo

Un año más se está despidiendo de nosotrxs. No sirve hacer un balance de fin de año si acaso creemos que "pudo habernos ido mejor". Más divertido es disponerse a recibir el nuevo año con las expectativas intactas, con las ilusiones despiertas y los sueños inalterados. Cierto, el año pasado anhelamos lo que durante el corriente no sucedió... ¿no? Al menos, podría haber asomado lo que exactamente queríamos. Repito, queríamos algo. Queríamos EXACTAMENTE eso. En su lugar, llegó X y no nos satisfizo. ¿No podemos ser un poco más aventureros?
En un último examen universitario trabajé la noción de aventura en uno de los poetas románticos ingleses de mi mayor interés: William Wordsworth. Surgieron algunas observaciones cuando me preguntaron dónde, exactamente, encontraba la aventura revolucionaria en The prelude.
Simmel era un autor adecuado para argumentar mi hipótesis y, de hecho, es el autor que tomé para destacar que la aventura aparece en el momento en que se estabece una ruptura en el hilo de los sucesos de un protagonista, en el momento en que se presenta un corte con los círculos de lo habitual. Sagazmente, una persona me desafió a intentar una definición personal en torno al término aventura.
Aquí va:
Adventure: parece ser que en inglés encontráramos el aspecto prospectivo en la misma prefijación, cosa que no sucede en el español. Asimismo, la aventura se reconoce en la propia incertidumbre de la partida a lo desconocido. La aventura tiene su fundamento en la cuota de peligrosidad adosada al episodio que se está por vivir y (algo que dije en el examen -y estaba bien-) se relaciona con la Bildungsroman o novela de aprendizaje. Célebres aventuras pueden encontrarse en los episodios de La Odisea, por ejemplo y en los hipertextos que ha generado: Las aventuras de Telémaco, por mencionar un caso, en las cuales el aprendizaje del protagonista va de la mano de la experiencia. La aventura es el momento en que el héroe decide emprender el desafío de enfrentar el destino/ azar sin saber cuál será el resultado, sin saber cómo se licuará la salida, que, por cierto, toda aventura presupone.
Tras esta breve reflexión, puedo mencionar que, en el examen, debería haberme jugado por señalar al momento wordsworthiano del suicidio en The prelude como el más proclive a ser clasificado bajo el término aventura, más aún, aventura revolucionaria. Lo reconozco como un suicidio que permite la reflexión "bonaugurante" del poeta según la cual "Todo nace por segunda vez".
Eso, queridxs lectores, les deseo para el nuevo año que asoma.

domingo, 14 de octubre de 2012

Oralidad en Juan Rulfo


La función de la oralidad en dos cuentos de Rulfo:
 “El llano en llamas” y “Anacleto Morones”.

Podemos considerar que los dos textos de Rulfo más estudiados en cuanto a la presencia de la oralidad, son “Paso del Norte” y “El día del derrumbe”. En ellos, la forma dialógica, y no la narración, es la que constituye el relato. Desde ya, en estos dos textos se destacan elementos como la autoridad de la figura del padre, la memoria colectiva y el saber popular. Sin embargo, rastrearé dichos elementos en los relatos “El llano en llamas” y “Anacleto Morones” dado que también estos textos privilegian el punto de vista marginal, el cual es representado a través de la oralidad.
“El llano en llamas” comienza con una frase de un corrido popular, a saber “Ya mataron a la perra/ pero quedan los perritos” lo cual constituye, de algún modo, la entrada al texto. Se presenta, por lo tanto, la idea de un saber estamentado en la paremiología, compendio de refranes, cánticos o voces populares que, según señala Yvette Jiménez de Báez constituye un estilo de lengua literaria propia de todos los relatos de Rulfo[1]. De hecho, la mayoría de sus textos reproducen, de algún modo, la lengua coloquial de los campesinos de Jalisco (aunque también de gobernadores o líderes políticos). De acuerdo con Jiménez de Báez, puede pensarse que en las tierras en las que el sistema educativo formal resultaba precario, la oralidad fue el canal educativo más fuerte. Es este espacio, como decíamos al comienzo, un lugar de saber popular donde se presenta la voz de los marginales.
Otros espacios que regulan el ámbito educativo donde el sistema formal es precario, son las representaciones sagradas y profanas. Será el espacio en disputa a lo largo de “Anacleto Morones”, texto en el cual lo que pretenden las mujeres al ir a buscar a Lucas Lucatero, es su testimonio ante la Iglesia para santificar al Niño Anacleto. Al respecto, algo interesante señala el crítico Martin Leinhard cuando escribe: “Para el escritor profundamente marcado por una experiencia provinciana, las prácticas simbólicas, rituales y narrativas de estos sectores predominantemente orales se constituyen como un texto que penetrará de varios modos el intertexto de la narración escrita”[2]. Encontramos, por un lado, la intención de santificación  de Anacleto por parte de las mujeres quienes solicitan el testimonio de Lucatero ante las autoridades eclesiásticas y, por otro lado, una suerte de blasfemia, de “andar criminando gente” del propio Lucas, quien, al parecer, no tenía muchas intenciones de “ganarse el cielo”. En efecto, es el asesino de Anacleto Morones a quien tiene enterrado en un corral del fondo de su casa y a quien despide al sepultarlo con las palabras desafiantes “No te saldrás de aquí ni aunque uses de todas tus tretas”[3]. En esta frase se evidencian tanto el carácter grotesco del personaje Lucatero y como su superstición, similar a la de las mujeres solteronas y de luto constante en el mismo relato.
Retomando los elementos mencionados al comienzo para estructurar el análisis, cabe destacar que la autoridad del padre se encuentra representada no sólo en la figura del Padre de la Iglesia sino, también, en la de Anacleto Morones, quien, además de ser considerado un santo por las mujeres, también es el suegro de Lucatero. Si bien el yerno intenta difamar a la hija de Anacleto tanto como al padre de la chica y, quizás, al propio bebé en el vientre de la madre, Lucatero no constituye por sí mismo una auctoritas sino que es el hijo en la correspondencia Anacleto= Padre. Asimismo, en “El llano en llamas” la autoridad del padre se encuentra representada en el liderazgo político de Pedro Zamora, quien era un líder revolucionario. A menudo, se oyen gritos de los combatientes tales como “¡Viva Pedro Zamora!” lo cual da cuenta del entusiasmo generado en sus seguidores. A su vez, es éste un personaje un tanto grotesco, con pocas virtudes destacables a nivel político y revolucionario; esto último se evidencia luego del sonido de un tiro, el tronar del peligro, cuando Zamora pregunta “¿Qué fue eso?” al tiempo en que, según el relato todavía se encontraba “medio amodorrado por la siesta”. Tampoco hacia el final del relato Zamora constituye una figura demasiado heroica dado que, según le han contado al narrador, fue muerto luego de que se fuera a México detrás de una mujer, con lo cual (aunque quede en suspenso), no se estaría resaltando la efectiva heroicidad de una muerte por causas revolucionarias. Es llamativa la presencia de dicha historia en el párrafo inmediatamente anterior a uno en que el narrador comenta que estuvo tres años en la cárcel, no por andar con Zamora, sino por la costumbre de robar muchachas, puesto que se estaría denunciando, a modo de farsa, el carácter corroído de una ideal Revolución.
En cuanto a la memoria colectiva, como ya señalé, podemos encontrar el recuerdo de Anacleto Morones en el relato homónimo: las cosas por las cuales se lo pretende santificar. Una de las mujeres apodada La Huérfana, señala: “Yo soy huérfana y él me alivió de mi orfandad; volví a encontrar a mi padre y a mi madre en él. Se pasó la noche acariciándome para que se me bajara mi pena”[4]. Como puede observarse, la particularidad de los motivos por los cuales se desea la santificación de Morones, son un tanto ordinarios y, sin embargo, al unificarse en la suma de motivos femeninos, cada uno de estos deseos conforman el motor de la narración y estructuran la peregrinación de las mujeres de la Congregación de Amula hacia la casa de Lucatero.
En lo que respecta a la memoria colectiva en “El llano en llamas” puede señalarse, en primer lugar, la narración de Pichón respecto de su experiencia revolucionaria aunque, en segundo lugar, podemos encontrar otros discursos referidos, otras voces que le dicen cosas a este narrador.
Es el caso de la voz de Zamora, cuando se refiere a la Revolución; dice Pichón que dijo Zamora:

 “Esta revolución la vamos a hacer con el dinero de los ricos. Ellos pagarán las armas y los gastos que cueste esta revolución que estamos haciendo. Y aunque no tenemos ahorita ninguna bandera por qué pelear, debemos apurarnos a amontonar el dinero, para que cuando vengan las tropas del gobierno vean que somos poderosos”.

Como se puede observar en la cita anterior, se reproducen las palabras de Zamora textualmente; asimismo, también resulta interesante considerar el lenguaje gestual que, en “El llano en llamas” dice tanto como a través de la oralidad puesto que el narrador, sí referirá los gestos a través una mediación narrativa: luego de estar agazapados, los revolucionarios

“solamente mirábamos a Pedro Zamora preguntándole con los ojos qué era lo que nos había pasado. Pero él también nos miraba sin decirnos nada. Era como si se nos hubiera acabado el habla a todos o como si la lengua se nos hubiera hecho bola como la de los pericos y nos costara trabajo soltarla para que dijera algo”[5].

En ese sentido, puede afirmarse que los relatos de Rulfo presentan una pluralidad de lenguajes y voces.
Por último, retomando a Leinhard podemos señalar que los testimonios de estos protagonistas anónimos (o apodados pero situados por debajo de la jerarquía revolucionaria) dan cuenta de una historia oral de la Revolución Mexicana. La huérfana, la “Pancha” Francisca en “Anacleto Morones” o Pichón en “El llano en llamas” son personajes de los sectores marginales, son las voces de los otros dentro de la Revolución. Tan es así que la misma idea de apodos, en oposición a los nombres propios en ambos relatos, da cuenta de la no individualización de los otros ante la figura del Padre. Sin embargo, debemos recordar la presencia del corrido popular en el epígrafe de “El llano en llamas”, que, en cierta medida, es también anticipo del punto de vista de la Historia que se contará: punto de vista de los otros, los marginales, los apodados con nombres de animales y de desposeídos, es decir, el sector popular.
Por todo lo dicho, acuerdo con Leinhard en que en la literatura de Rulfo se produce la irrupción de una visión popular del proceso histórico de la Revolución Mexicana.



Bibliografía consultada:
Jiménez de Báez, Yvette. Juan Rulfo: del páramo a la esperanza. Una lectura crítica de su obra. México, Fondo de Cultura Económica, 1990.

     Leinhard, Martin. La voz y su huella. La Habana, Casa de las Américas, 1990.

Rulfo, Juan. El llano en llamas, Buenos Aires, Boockett, 2013.




[1] Jiménez de Báez, Yvette. Juan Rulfo: del páramo a la esperanza. Una lectura crítica de su obra. México, Fondo de Cultura Económica, 1990.
[2] Leinhard, Martin. La voz y su huella. La Habana, Casa de las Américas, 1990. P. 275.
[3] Rulfo, Juan. “Anacleto Morones”, en El llano en llamas. Buenos Aires, Boockett 2013. P. 280.
[4] Rulfo, Juan. “Anacleto Morones”, en El llano en llamas. P.277.
[5] Íbid. P.202.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Teatro en la ciudad de Rosario.

Aire puro (en el viento)  es una obra teatral de la cartelera actual de Rosario, Santa Fe, Argentina. 
 
Dramaturgia: Severo Callaci y Lautaro Lamas
Actuación: Lautaro Lamas.
Dirección: Severo Callaci.
Teatro de la Manzana.
 
Aire puro (en el viento) es la historia de Dionisio Luna, un indigente. El hombre, presa de la pobreza, mendiga caridad y comida en las casas aledañas a su nómade hogar. Un hogar conformado por objetos (pocos), personas, animales. Dionisio Luna es un croto, como tantos en las grandes ciudades de Argentina.
En esta obra, la ciudad de la representación es, claramente, Rosario, puesto que, además, la historia es la interpretación dramatúrgica de una biografía. Sin embargo, la casa de Dionisio es un espacio indeterminado: sólo una escalera de dos escalones en pluralidad de usos orienta al espectador. En la resignificación del objeto, pueden verse la cama sobre la cual duerme el linyera, el peso con el que carga al caminar, el cuerpo femenino al que penetra por las noches. Todo allí, en ese (ningún y todo) lugar, en ese puro objeto resignificado.
Durante las sucesivas etapas de la vida de Dionisio, el personaje encuentra solidaridades como, por ejemplo, la de una vecina que le ofrece el almuerzo o la de sus compañeros canes o la de la misma novia, Rita. En algún punto, pueden vislumbrarse instantes de felicidad en la vida del protagonista. No obstante, sucesivas etapas de angustia pesan sobre Dionisio cuando, luego de asesinar a su novia, el personaje parte hacia el sur, hacia la estepa patagónica a buscar nuevos horizontes y, finalmente, encontrarse con aquel sitio equidistante a todos, aquel manes mitológico.
El croto es un personaje de la modernidad tardía. En la lógica del no tener, los objetos se vuelven evanescentes, gaseosos, puros pero fugaces. Eso es el aire: el único bien preciado de un indigente, el único hogar, el único refugio del sin techo y sin Dios.